EMOCIONES PRIMARIAS: EL MIEDO

El miedo forma parte de las emociones, más en concreto de las emociones primarias. Las emociones primarias serían aquellas innatas y universales y estarían presentes en las personas desde su nacimiento teniendo una función adaptativa que no se vería influenciada por aspectos culturales ni sociales, a diferencia de las emocionas secundarias, que se irían adquiriendo a medida que se produce la interacción entre individuos en un contexto social.

Al igual que ocurre en los animales, el miedo se da como una respuesta innata ante situaciones aversivas para el individuo, dolor y enfermedad entre otras, con el objetivo de auto preservarse, derivada por el instinto de supervivencia. Por ello podríamos decir que el miedo es una emoción primitiva que ha tenido un papel clave en la adaptación y supervivencia de la especie actuando como un mecanismo natural evolutivo. Por tanto, ya sabemos que el miedo es una emoción, y que es innata en el individuo, pero no es una definición tan simple, ya que el miedo es mucho más complejo, por varios factores como son la definición del mismo, su función y la forma de manifestarse.

Concepto 

La Real Academia de la Lengua Española define el miedo como una “sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario”. Por tanto, se podría decir que el miedo es una emoción en la que se experimenta una sensación desagradable e intensa frente a lo que una persona considera como un peligro, ya sea real o imaginario, que derivaría en una situación de huida o de lucha.

El miedo es bueno cuando una persona es capaz de hacer una gestión sana del mismo porque conlleva esa respuesta de supervivencia y autopreservación, sin embargo, cuando no es capaz de gestionar el miedo de forma que se convierte en paralizante e incapacitante para realizar acciones o llevar a cabo actividades puede acarrear a que se generen trastornos psicológicos derivados de ese miedo malo o irracional.

El miedo y el cerebro: la amígdala y otras áreas cerebrales

Cuando una persona experimenta una situación que percibe como peligrosa o amenazante, la amígdala se activa y empieza a enviar señales de alerta a otras estructuras relacionadas con el procesamiento y regulación del miedo y la respuesta emocional, por ello la amígdala juega un papel importante en las reacciones del miedo y en las respuestas de hiperactivación y ansiedad.

Manifestaciones del miedo

El miedo se expresa, a grandes rasgos, en tres niveles principales:

Cognitivo: pensamientos negativos, anticipación de peligro, dificultad para concentrarse.

Físico: palpitaciones, sudoración, temblores, tensión muscular, problemas digestivos.

Conductual: evitación, huida, parálisis o búsqueda de protección.

También se refleja en el lenguaje corporal: rostro tenso, postura encogida y mirada alerta. 

Como se ha puesto de manifiesto el miedo forma parte de la supervivencia, ya que si no existiese ese miedo innato dentro de cada uno de los seres vivos se incurrirían en respuestas que podrían entrañar un peligro, por ejemplo, tirarse de un avión sin paracaídas. En este caso la respuesta de miedo tendría una función de protección ante la amenaza. El problema viene dado cuando a diferencia del miedo intenso que se produce en un momento concreto y en una situación específica de ese miedo, por ejemplo, en un robo, se genera un miedo sin causa aparente que, aunque pequeño, es sostenido en el tiempo derivando en ansiedad, fobias u otros trastornos psicológicos. Por ello el cómo se produzca el afrontamiento juega un papel de vital importancia.

©María José Borrego Osete 2025. Todos los derechos reservados.

Publicaciones Similares